El comienzo fue una petición sencilla
Antes de llamarse Resaltiva, el proyecto empezó con una escena: alguien tiene una promoción para su negocio y necesita comunicarla. «Este viernes tengo mojitos 2×1» era el ejemplo que usábamos para explicarlo. Una frase que podía convertirse en concepto, imagen, textos y adaptaciones para publicar.
Era un ejemplo de servicio, no un encargo de un cliente. Pero nos ayudó a concretar la idea: facilitar la entrada a quien sabe qué quiere anunciar, aunque no sepa pedir un key visual o escribir un brief creativo.
En las primeras conversaciones también aparecía la posibilidad de construir una experiencia conversacional. Decidimos empezar por el servicio y evitar que desarrollar una plataforma retrasase el lanzamiento. Primero necesitábamos una oferta comprensible, una marca y un lugar donde enseñarla.
Una promesa antes que una herramienta
La idea inicial hablaba de servicios creativos con IA. Al definir la identidad, el foco cambió. La tecnología podía ayudarnos a producir; la promesa al negocio debía explicar para qué servía ese trabajo.
Hacemos que los negocios resalten.
Esa frase se convirtió en el criterio para elegir el nombre, el lenguaje visual y la forma de presentar los servicios. Queríamos hablar de identidad, campañas, contenido, motion y web con palabras que el cliente pudiera relacionar con lo que necesita.
Un nombre que daba una dirección
La búsqueda del nombre incluyó varias alternativas y preguntas sobre dominio y facilidad para encontrar la marca. Elegimos Resaltiva por su relación con «resaltar». El 26 de agosto de 2026 quedó tomada la decisión y comprado el dominio resaltiva.com.
El nombre nos daba algo más que una palabra para el logo: nos proponía una acción visual. Podíamos destacar una letra, subrayar un mensaje o dirigir la mirada hacia una parte concreta de la composición.
El lima tenía un trabajo que hacer
La identidad se construyó sobre negro, blanco cálido y grises. El lima —Highlight Lime, #D9FF3F— quedó reservado para el resalte: una barra, un subrayado, un detalle o una acción.
Usarlo con moderación era parte de la idea. Sobre una composición neutra, ese pequeño gesto podía tener más presencia. La dirección elegida combinaba tipografía editorial, espacio y contraste, con energía de estudio creativo.
Para los titulares escogimos Canela. También probamos una alternativa antes de mantener esa elección. Inter quedó para textos, navegación y elementos funcionales. El wordmark tiene su propio dibujo; Canela aporta la voz de los grandes mensajes.
La A también pasó por revisiones
El símbolo no salió cerrado de la primera prueba. Partimos de una A geométrica con una barra lima inferior. Al encontrar otros símbolos con una forma parecida, revisamos el interior de la letra y añadimos un pequeño guion central.
La versión integrada fue la escogida para el kit oficial. Conservaba el gesto de subrayar y hacía que el símbolo compartiese la lógica del nombre escrito. Después hubo otra revisión práctica: corregir los SVG y preparar versiones para fondos claros, oscuros y tamaños pequeños.

El kit resultante reúne logos, símbolo, favicons, avatar, imagen para compartir enlaces y tokens de color. Son aplicaciones de la identidad que creamos para nuestro propio proyecto.
Llevar la marca a la web
La landing debía permitir ver esa dirección creativa en uso. La tipografía grande, el espacio, el contraste y el resalte pasaron del kit a la composición de la página. El movimiento formó parte de ese desarrollo: una entrada de marca y transiciones para acompañar el recorrido.
Construimos la web con Astro, en español e inglés, y separamos el contenido por idioma para poder mantenerlo. La presentación se amplió con páginas de servicios, precios y un diccionario creativo que explica términos usados en la oferta.
También concretamos el camino para contratar: paquetes con alcance definido y enlaces de pago de Stripe reutilizables. Esa parte responde a la misma intención del comienzo: que una necesidad sencilla pueda encontrar una siguiente acción clara.
Lo que podemos enseñar hoy
Este es un proyecto propio: el recorrido desde el planteamiento del servicio hasta la identidad y su aplicación digital. El resultado que mostramos es la marca, sus materiales y la web. Las piezas de exploración visual de la home están identificadas como conceptos; no representan campañas contratadas ni resultados de clientes.
Todavía no presentamos cifras de ventas o de conversión como resultado de este caso. Su valor está en poder seguir las decisiones: qué queríamos ofrecer, por qué elegimos este nombre, qué función tiene el lima y cómo llevamos todo eso a una experiencia que se puede recorrer.
Resaltiva sigue evolucionando. Aquí queda documentado el punto de partida: aplicar a nuestra propia marca la atención que queremos poner en las de otros negocios.
Explorar identidad de marca · Explorar diseño web · Ver la web de Resaltiva
